El análisis que falta…

A propósito de este artículo de La Tercera titulado: “Cómo votan los nuevos electores” creo que los políticos y compañía están obviando elementos importantes para las próximas batallas campales que se aproximan (Municipales 2012, Presidenciales 2013). Ellos mismos son los que aprobaron la inscripción automática y el voto voluntario pero en sus análisis solo se escucha un tipo de pensamiento, a mi parecer, escapandose del verdadero fondo del asunto.
Este pensamiento se refiere a el “nuevo electorado” o el llamado “los no inscritos”, donde buscan entender como piensan, quienes los componen (los “sub-35″ a los que hace un llamado el candidato Tomás Jocelyn-Holt), de que mundo son (izquierdistas, derechistas) y por quién votarían en la próxima elección.
Asumen, desde un inicio que “el padrón electoral creció” (en comillas porque estoy citando a la mayoría de los políticos) pero se saltan el meollo del asunto: no es así.
Efectivamente, todos podremos votar…pero sólo si queremos.
Si bien el análsis de “cómo son” y “qué les gusta” es un buen aproach sobre lo que se viene, se olvidan que ahora si que si las campañas requeriran generar nuevos espacios que muevan a la gente. No se puede asumir que por el simple hecho de que la gente declare su apoyo a un candidato en específico efectivamente termine votando por éste. Esto ocurre por dos razones (1) y la más obvia, todavía queda mucho tiempo para el 2013 y las preferencias pueden cambiar. (2) y la más importante: dado que el voto es voluntario, llegado el día de la elección debo estar muy comprometido con mi opción para levantarme de la cama -considerando que es día feriado- tomar el auto-micro-moto-bicicleta e ir al lugar de votación, estar un par de minutos (en el mejor de los casos) o un par de horas (en un caso promedio extremo) para poder votar.
(Disclaimer: se que existe gente que vota por “el compromiso país”, por los efectos de tal o cual candidato, o por el simple deber ciudadano bien llevado. Ellos no caben en este análisis, aunque puede que ese pensamiento si pase por sus cabezas)
Es decir: debe existir una relación directa entre el candidato y el votante, que haga que este último se sienta parte de un mismo relato y genere movimiento.
Y eso, eso no lo quieren ver aún los políticos y las encuestas.
El político hoy debo desmarcarse de las “formas clásicas” y dedicarse a contar un relato, a tener una historia, a generar sentimientos en la gente… representarlos y hacerse significante en sus vidas.
Sólo de esa forma, ese personaje llamado votante, se moverá de su asiento y votará, cuándo sienta que vale la pena.
(y el otro análisis que falta hacer es qué pasa con los inscritos actuales ahora que pueden votar voluntariamente, ¿disminuirá su participación? ¿seguirán comprometidos? ¿o se verán afectados tal como analicé más arriba?)

