Categorías
Pensamientos

Paremos el odio

Empecé a escribir este post a comienzos de Octubre, se acercaba el aniversario del 18-O y quería comentar sobre un fenómeno que ha ocurrido durante este año como derivada del último gran cisma en Chile: La revolución de los 30 pesos. (nombre poético pero que cada vez le hace menos justicia al fenómeno) pero todo lo que ha ocurrido en este convulsionado mes de Octubre me hizo esperar y esperar y esperar (como Aaron Burr en Hamilton) hasta un poquito antes de la votación del domingo para poner este semana sobre la mesa: la deshumanización del que piensa distinto.

Viernes 2 de Octubre de 2020, Puente de Pío Nono: Joven de 16 años cae del puente luego de ser empujado por Carabineros. No quiero hablar de la cobertura que recibió este hecho ni de los problemas de tratar de ser el primero en publicar la noticia sin validar necesariamente las fuentes (como le pasó a FastCheckCL que publicó inicialmente que fue el agua del “Guanaco” lo que provocó la caída), y tampoco quiero hablar del problema de informar sesgadamente (eso nos da para otro post completamente y ya habló un poco de ello Christian Leal en la nota que publicó en Bío-bío); sino de la reacción de la gente ante hechos como este: polarización extrema donde el otro deja de ser humano. ¿A qué me refiero con esto? Veamos un ejemplo:

No sé si el fenómeno se debe, como muchos cientistas sociales plantean, a una radicalización provocada por los efectos burbuja en redes sociales, o si realmente hay un odio generalizado por el que es distinto que te lleva a considerarlo un enemigo: a que ante tus ojos pierda su condición de ser humano (y con ello sus derechos humanos universales) como para que en vez de preocuparte si está bien, le desees el mal.

En que momento nos interesa tan poco el otro en su calidad de persona para publicar algo como esto:

Y si, quise buscar uno de los ejemplos más extremos para poder ilustrar bien este fenómeno.

Cuando dejamos de ver al otro como una persona (y entendamos al otro como aquella persona que piensa distinto a nosotros) y lo empezamos a ver como una molestia, un problema o un enemigo, empezamos a hacernos aún más daño como comunidad.

Vamos a otro caso, sorprendentemente más reciente (que terrible como cada día que pasan surgen más casos de este tipo):

Domingo 18 de Octubre de 2020, Iglesia de la Asunción: mientras mucha gente conmemora pacíficamente el 18-O alrededor de la Plaza Baquedano / Plaza Dignidad, algunos jóvenes comienzan a incendiar la Iglesia ubicada en las cercanías donde lamentablemente ocurre esto:

Pero más allá de la condenable violencia asociada, lo que más me llama la atención es nuevamente ver al otro como el enemigo, en este caso la institución de la iglesia:

La imagen se explica sola.

¿Cómo es posible que hagamos de esta una mejor sociedad si nos alegramos al ver una iglesia caer? Entiendo que hay una crisis de las instituciones: partiendo por el gobierno y carabineros, pero que se extiende al sistema judicial, las instituciones eclesiásticas, y por sobretodo a “lo político” (partidos, políticos, roles de poder en general). ¿Pero es necesario ad portas del plebiscito por una nueva constitución y en medio de una marcha pacífica de magnitudes causar este nivel de destrucción? Las razones que impulsan el movimiento (salud digna, igualdad de oportunidades, y un largo etcétera) ya están más que claras y debemos debatirlas y buscar consensos para que efectivamente veamos una nueva realidad.

¿Cómo podemos crear un país mejor si ante el momento en que una persona se cae de un puente -por la razón que sea- nuestra primera reacción en vez de ir a ayudarlo es agruparnos como piquete porque es probable que la masa nos ataque?

Sí, la misma naturaleza del plebiscito y de su “elección de lenguaje” del Apruebo/Rechazo, provoca polarización pero no dejemos que la existencia de dos bandos nos aleje y no nos permita construir una mejor sociedad. Debemos empezar con el diálogo, con entender que hay gente que piensa distinto y no por ello es el enemigo. Sé que no soy nadie, y mi opinión les debe importar poco, pero les quiero hacer una invitación: Paremos el odio.

Paremos el odio y comencemos a hacerlo este domingo: tengamos un proceso cívico bien hecho, vayamos todos a las urnas a demostrar nuestra posición con el voto, me da realmente lo mismo si apruebas o rechazas, lo importante es que sea una votación que grafique que nos importa nuestra sociedad, que nos importa construir un mejor país juntos. Que sea el símbolo del momento en que paremos el odio y comencemos a pensar el Chile del futuro.

Una respuesta a «Paremos el odio»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *